miércoles, 4 de marzo de 2015

Todo Gratis

Antes de ponerme a hacer lo que se me da bien (y debería estar haciendo ya), escribir algunos artículos para Estoy Bailando y seguir organizando cositas de esas que organizo, he decidido venirme a mi blog para intentar hablar de algo sobre lo que llevo tiempo queriendo hablar pero no sabía cómo.

A ver si no la cago.

Mucha es la gente de Barcelona que se me queja de cosas. Bueno, en general yo siempre he sido un buen receptor de las quejas y problemas de la gente. Antes me importaban, me preocupaba y hacía lo posible por ayudarles. Luego pasé a ignorarlos completamente porque cuando yo me quejaba sólo me hacía caso mi madre (y a veces ni eso, qué cruz). Y ahora filtro las quejas como Marta Sánchez filtra las críticas: a no ser que me sirvan para algo no te voy a hacer ni puñetero caso. (Ojo, yo filtro las quejas, no las críticas).

Te decía, que la gente se me queja mucho. Se quejan de que Barcelona está muerta. De que no hay el mismo ambiente cultural y de ocio que hace unos años. Se quejan de que todas las fiestas son iguales. Se quejan de que los fines de semana son un coñazo. Se quejan de que todo es muy caro. Y se quejan de que todas las fiestas que les gustan se hacen los domingos por la tarde. Ojo, hablo del ambiente gay.
Y oye, tienen razón.

Pero cuando alguien se me queja de eso pienso lo mismo que cuando leo a alguien en Twitter diciendo que Telecinco es una basura. Ahí no estoy de acuerdo, pero la solución cuando el entretenimiento no te gusta no es quejarte de lo que no te gusta: es apoyar lo que sí te gusta. Igual que hay otros canales y otras cosas que puedes hacer con tu tele, también hay otras opciones que puedes disfrutar a la hora de salir de fiesta como buen maricón que eres.

O al menos las ha habido. Y si ya no las hay es, seguramente, porque no funcionaron. Y no porque no os gustaran, sino porque habéis preferido otras opciones. Y eso, que es totalmente lícito, es lo que ha llevado a que tus opciones para un sábado por la noche en Barcelona se reduzcan a las mismas tres opciones de siempre. Recuerdo una Estoy Bailando en la que uno de los relaciones públicas de la fiesta vino, se tomó dos copas y desapareció. Al día siguiente en su Facebook había una foto de la noche anterior con sus amigos en Arena. Pensarás que vaya mierda de promotor, primero por no traer a sus amigos y segundo por hacer promo de la fiesta que no tocaba. Pero la cosa es que aunque a sus amigos les apetecía venir y les gustaba la fiesta porque ya habían venido a otras, prefirieron quedarse en Arena porque les pillaba un poquito más cerca de donde estaban. Y te hablo de "un poquito", no de dos horas en coche.

Ésa es la primera. Maricones, vivís en Barcelona, no en Calasparra del Duero. Aquí no todo puede estar en la misma calle y no se llega a todas partes con un paseo de 45 segundos. A veces hay que coger un taxi: un medio de transporte comodísimo que, entre 4 personas (las que caben) no sale caro. Y además los sábados por la noche tenéis metro toooooda la noche.

Pero ¿qué es más fácil? ¿Coger un taxi o quejarme porque tengo que coger un taxi? Lo segundo, que no cuesta esfuerzo ni dinero. (Tontas de vosotras las que nunca hayáis cogido un taxi borrachas, es lo más divertido del mundo.)

Aunque si hay algo que de verdad está jodiendo a base de bien el panorama, es ese demonio del averno, ese ser del inframundo, que lleva años amenazando al mundo de la cultura y el ocio: EL TODO GRATIS.

Ya lo dijeron los del cine, los de la literatura, los de la televisión: el todo gratis es EL MAL ABSOLUTO. 

Y en realidad es algo lógico: si yo invierto tiempo, esfuerzo y dinero en algo y no saco provecho económico lo que estoy haciendo es ser, básicamente, un gilipollas. Porque los actores, guionistas, escritores, encuadernadores, proyeccionistas, cantantes, djs, travestis, bailarines, camareros, porteros, marineros, soldados, solteros, casados... También tenemos facturas que pagar y también comemos. Y también nos gusta ir a otras fiestas a pasar el rato.

Pero aún así hay mucha gente que no lo entiende. Y aquí viene lo bueno.

Alguien se me queja porque todas las fiestas son iguales. Porque no hay variedad, porque todo el mundo hace lo mismo. Que hay poca creatividad, que hay poca imaginación, que al final no diferencias una fiesta de otra. Y aunque es evidente que hay una gran parte de copia de unos a otros (porque cuando algo funciona todos queremos aprovechar el momento) también es cierto que muchas veces no queda otra opción. No es que a todos nos gusten los decorados de cartón o colgar globos y guirnaldas para decorar las salas en las que hacemos las fiestas. Es que no nos podemos gastar dinero en otra cosa. Porque para poder gastarme dinero en algo tengo que saber que, como mínimo, lo voy a recuperar.
¿Tú sabes lo gilipollas que te sientes cuando montas una fiesta a la que acuden 250-300 personas que te llenan la sala pero aún así acabas perdiendo dinero?

¿Cómo voy a ofrecerte algo diferente a lo que ya has visto si no lo puedo pagar porque tú no quieres pagar en la entrada? ¿Cómo te meto a una cantante, un bailarín, un gogó, un mago, un domador, un acróbata, un famoso con el que hacerte fotos, un dj al que tirarle las bragas, un actor porno al que acosar o una travesti a la que preguntarle sus secretos de belleza si no quieres pagar entrada?

Y ahora viene cuando lo matan: "Es que los Churros son gratis".

Yo adoro a los Churros con Chocolate. Me parece una fiesta divertidísima, que ha sabido crecer como debía crecer, que tiene un espíritu desenfadado y sin pretensiones que es precisamente lo que hace que la gente se lo pase bien. Evidentemente no todo lo que pasa en los Churros me gusta, pero no soy yo el que va a ponerse a decir que si esto o que si lo otro porque ni es mi fiesta ni me han preguntado. Pero desde la primera vez que trabajé con ellos me enamoré del equipo y de la filosofía de la fiesta. Porque sí, es admirable que una fiesta que empezó como una reunión de amigos acabe llenando el Apolo una vez al mes.

Pero ¿a qué precio?

Bueno, el precio es fácil. Es gratis. Al menos la entrada, porque en realidad (y esto lo comentaba no hace mucho con varios amigos) las fiestas de entrada gratis son las fiestas en las que más dinero me he acabado gastando. Y me juego lo que quieras a que a ti te pasa igual. Porque no es lo mismo ir a una fiesta en la que no pago entrada pero en la que un cubata me cuesta 10€; que ir a una fiesta en la que en la entrada me ofrecen pagar 15€ por dos copas. Oye, que son 5€ que me ahorro. Para una cerveza o para un paquete de tabaco.
Y si voy a una fiesta y voy con la intención de beber ¿qué más me da pagar la copa en la barra o en la entrada? ¿Que en la entrada me cobran 12€ por una copa? Pues oye, 2€ de entrada es un precio irrisorio.

Cuando voy a una fiesta gratis, mis 20€ (dos cubatas) me los gasto muy a gusto. Primero porque nadie me obliga y segundo porque apoyo un producto que me gusta. Claro que no todo el mundo que va a unos Churros consume: que si botellón en mi casa, que si llevo desde anoche sin parar de beber, que si tengo un amigo que ha colado una botella de ginebra o que si salgo al bar de al lado que el gin tonic cuesta 4€...

(Inciso: porque oigo a la de "es que las entradas y las copas son muy caras, habría que bajar el precio como en el cine que mira cómo se llenan durante la Fiesta del Cine". Léete esto.)

Así que llenas el Apolo, sí. Y ojo que es un mérito de la hostia. Y aún poniendo entrada gratis sacas pasta para poder montar otra fiesta, contratar a DJs y preparar sorpresas y actuaciones. Pero, aunque no es tu intención, estás haciendo daño a los demás.

Porque de repente tienes a 2.000 personas acostumbradas a entrar gratis a las fiestas. Tienes a promotores, cantantes, artistas, djs, gogós, técnicos, camareros... que tienen que bajar sus sueldos a niveles bajísimos y no por la crisis, sino porque si quieren trabajar en otras salas y otras fiestas se tienen que adaptar porque hay que poner entrada gratis. Y para poder llenar una sala y que salga rentable hacer una fiesta tienes que limitarte a hacer lo mismo que están haciendo los demás, llevando a la gente a decir que nos copiamos unos de otros. De hecho es tan evidente que, directamente, tienes que promocionar tu fiesta diciendo "Es como XXXX pero con estas diferencias".

Ahora viene la de: "¡Pues el Circuit se llena y es carísimo!" Cierto, hay fiestas de pago que funcionan. Pero no seas inocente: algunas (bueno, en realidad todas) las fiestas se llenan -sean de pago o gratis- porque la gente sabe que va a follar. Y, como los maricas somos así de estupendos, nos gastamos 35€ en la entrada al Water Park a ver con quién follamos. (Y no entro en el tema turismo, que las fiestas de Barcelona no viven todo el año del turismo).

¿Es malo que los Churros sean gratis? No. En absoluto. Lo que es malo es que todo el mundo haga cosas gratis.

Déjame que vuelva a lo de copiar una fiesta de otra. A la falta de originalidad. Pocas cosas puedes hacer en un escenario que no hayan hecho otros ya. Pero hay una filosofía, una forma de presentar el producto, una intención; que es lo que hace que aunque estés viendo lo mismo, lo estés sintiendo de una forma diferente.
A los que habéis ido al Apolo tanto a unos Churros como a un Rita. La misma sala, el mismo estilo de música. Dejando a un lado las actuaciones de unos y otros ¿no notáis que el ambiente es diferente, que parece que estés en un lugar totalmente distinto?

Recuerdo que hace un tiempo organicé una fiesta que coincidió con otra. Y hablando con los de la otra fiesta les dije: "Si los Churros y el Rita llenan el Apolo es señal de que hay público para todos". Pero si tú ofreces entrada gratis y barra libre de X bebida durante X horas y yo tengo que cobrar entrada porque tengo a 15-20 personas trabajando en la fiesta... Vas a ganar tú. Por lógica. Porque si yo tengo que elegir entre pagar 12€ por ir al cine o ver la película gratis en casa, la veo gratis en casa.

Así que no me queda otra opción que decirle a esa gente que no trabaje, o que trabaje gratis, o hacer lo mismo que estás haciendo tú poniéndole otro nombre e intentar que la gente lo diferencie una vez esté en la sala. Y, por supuesto, no cobrar entrada. Abrir la puerta, que entre todo el mundo sin pagar, que beban sin pagar. Y, con suerte, a lo mejor el que pone la sala cubre los gastos.

Todos tenemos algún amigo que es artista o intenta dedicarse a ello. Todos tenemos en Facebook a Olaya, a José Galisteo, a Disguise, a Silvia Parejo, a tu primo el gogó, a tu amigo el bailarín, a tu colega la travesti. Gente a la que promocionáis como si no hubiera un mañana porque creéis en ellos pero que a la hora de la verdad, cuando intentan ganarse la vida actuando porque es su vocación y es un gustazo verles en el escenario, se quedan en casa porque nadie los puede contratar. ¿Cómo le digo a tu amigo el cantante que si quiere venir tiene que hacerlo gratis o cobrando una miseria porque luego sus amigos -tú- no vienes a la fiesta que le contrata porque tienes que pagar entrada? No voy a faltarle al respeto de esa manera. Como le dije a un amigo artista el otro día: "Me jode no poder contar contigo más veces, pero es que me niego a pagarte una miseria porque tu trabajo vale lo que vale". Aunque eso se lo he dicho a mucha gente muy válida que está ahí, esperando a ofreceros algo nuevo. Algo que queréis, pero que queréis gratis.

Queréis que en las fiestas haya artistas que no sean siempre los mismos, pero no podemos traerlos porque si te digo que para eso tienes que pagar la copa en la entrada (no porque me vaya a hacer rico, sino porque al menos así cubro los gastos) entonces ya no lo quieres tanto.

Y ojo, el TODO GRATIS no sólo es una cuestión de que el público pague. Es también que la gente cobre al trabajar. Porque siempre hay alguien dispuesto a hacer algo gratis. Y hay cosas que sí, pero hay otras que no. Hay sitios en los que sí, pero hay sitios en los que no. No es quejarse por el intrusismo, porque el intrusismo no es el problema. El problema es que si voy a una fiesta y la gente que la hace, actúa y la promociona no cobra es porque no se dedica a eso; y todos los que sí se dedican a eso se quedan sin hueco porque las demás fiestas acaban por hacer lo mismo. Total, si resulta que al público le da igual ocho que ochenta ¿para qué me voy a gastar ochenta?

¿Y qué pasa entonces? Exacto: que todos hacemos lo mismo y la gente se aburre. Que la misma a la que viste imitando a no sé quién en La Rebujito, aparece en la Ká repitiendo show. O que la misma que presentó single en el Rita hace lo mismo en la Estoy Bailando. Y como todo el mundo ofrece lo mismo (porque es lo que se pueden permitir) no hay diferencias entre unas fiestas y otras y piensas que por qué voy a aguantar dos resacas si no me compensa. Y no vas a las fiestas. Y nos quedamos sin salas un viernes o un sábado por la noche. Y nos vamos todos al domingo por la tarde. Y la gente se cansa del domingo por la tarde. Y vuelta a empezar.

Y eso no pasa sólo en Barcelona, que en Madrid hay veces que no sabes en qué fiesta estás porque están los mismos de siempre.

Que estamos en crisis. Que la gente mira más el dinero. Pero no estamos hablando de ir a comprar el pan o un gelocatil. Es ocio. Y también es cultura, porque en las fiestas suena música y hay actuaciones. Y el ocio y la cultura no siempre puede ser gratis. Para eso están las bibliotecas y el Spotify. Pero si quieres vivir una fiesta con espectáculo en directo y salir satisfecho porque has visto algo diferente y no te han tomado el pelo, no puede ser gratis.

Luego, evidentemente, está el arte, el talento, la gracia y el espíritu que tenga cada fiesta. Que no te estoy intentando decir que aunque algo sea una mierda lo tienes que pagar porque da trabajo a la gente. Si algo es malo o no te gusta, pues no vas. Sea gratis o sea hipotecándote la vida.
Pero reconozcamos de una vez que el todo gratis nos acaba perjudicando a todos. Porque esa costumbre (que en Barcelona ya es una costumbre) del no pagar por según qué lleva a que la gente no descubra otras opciones, que no prueben cosas nuevas. Que todos tengamos que hacer lo mismo, que cada vez haya menos variedad y que la gente (la misma gente que pasa de ir a tu fiesta porque hay que pagar o hay que coger un taxi) se queje.

Y cuando digo que nos perjudica a TODOS, es a TODOS. Incluso a los que hacéis fiestas gratis. Porque luego, cuando queréis dar un paso más allá y probar cosas nuevas con el esfuerzo y la ilusión y la inversión que suponen... tampoco os funcionan. Si pasa eso, si te pegas el hostión (que pasa, y todos nos lo hemos pegado) normalmente hay que sentarse y plantearse qué ha fallado, qué se puede mejorar, si el proyecto realmente tiene futuro o si lo mejor es enterrarlo y empezar otra cosa desde cero.
Pero si el problema es (y en la mayoría de los casos lo es, porque ya te decía antes que la gente se me queja mucho y ésta es una queja recurrente) que hay que pagar entrada, o coger un taxi, o el metro, o hacer un pequeñísimo esfuerzo por entrar en una franja horaria determinada para tener un beneficio... ¿Cómo lo solucionas? Puedes gastarte más dinero en el reclamo de la fiesta, o en la promoción, o en beneficios de la entrada, o en autobuses; con el consecuente aumento del presupuesto que luego no puedes cubrir porque tienes que poner, como mínimo, una franja de entrada gratis.

Yo he tenido la suerte y el privilegio de trabajar en casi todas las fiestas que se montan en Barcelona. He pinchado en los Churros, en la Rebujito, en la Ká, en la Pop Air, en el Rita... Y muchas de esas colaboraciones han sido recíprocas, porque cuando he podido y me ha encajado (por presupuesto y por temática) he invitado a gente de esas fiestas a las que montaba yo. Esto no lo digo por marcarme un tanto ni por ir de guay, sino porque no quiero que parezca que he escrito este post porque tengo algo personal contra alguien en concreto o porque esté enfadado con el mundo. Que sé que lo de estar enfadado con el mundo es algo muy mío. Que os veo venir, y sé por dónde me vais a salir, y no estoy diciendo que los Churros tengan que cobrar entrada. Yo lo tengo muy claro, y lo he dicho antes pero lo repito: los Churros que se queden como están, porque son maravillosos. Pero no todo pueden ser unos Churros, porque entonces entre todos la mataron y ella solita se murió.

Pero ya decía al principio que llevo tiempo viviendo esta situación y necesitaba decirlo en voz alta. O entre todos arrimamos el hombro (y cuando digo todos digo todos, desde los que organizamos las fiestas hasta los que vamos a las fiestas) o luego que nadie me venga quejándose porque se Barcelona es un aburrimiento. Que habrá quien no se aburra, pero me consta (porque los que se quejan cada vez son más) que hay mucha gente queriendo algo más.
Este sábado mismo organizamos una cena espectáculo en un restaurante del centro de Barcelona, El Berenjenal, y en cuanto lo anunciamos vimos que las cejas se levantaban y mucha gente se sorprendía porque... ¡Coño! ¡La de tiempo que no había algo así en Barcelona!

Hay cosas que deben cambiar, otras que no; y estoy seguro de que al final nada cambiará realmente hasta que el público diga que ya se ha cansado. Y si a esto le sumamos un Ayuntamiento al que le encanta presumir de cara al exterior pero que cada vez lo pone todo más complicado para los que estamos aquí...

Pues chica... Qué trabaje Rita.

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