viernes, 1 de junio de 2012

MOSCÚ!! (Segunda parte)

Fé de erratas 

Me avisan por el pinganillo de que hay un error en la entrada anterior. El Jamón Serrano que compramos en el súper no era Campofrío sino "EL POZO", y venía de Murcia. Desde aquí mandamos un afectuoso saludo a todos los murcianos que nos leen y les pedimos disculpas. 

DOMINGUEROS 

Nuestra intención era levantarnos relativamente pronto (en plan las 11:00 o las 12:00). Pero nos levantamos a la una y pico y salíamos del hotel pasadas las 14:00. Tampoco teníamos mucha prisa, la verdad.
Acababa de llamar al aeropuerto y me confirmaban que la maleta ya había llegado a Moscú y estaba de camino, que la traería un transportista por la tarde. Así que me registré en la habitación de Bercode y nos fuimos a la Plaza Roja. 
El metro de Moscú es una de las cosas más impresionantes que se pueden ver en la ciudad. No sólo por la cantidad de mármol que hay por todas partes, ni por los militares que lo vigilan como si aquello fuera un tesoro de estado (que en cierta manera lo es). El metro de Moscú es un sistema que funciona a la perfección, con trenes que circulan a una velocidad endiablada (de una parada a otra puede haber, perfectamente, varios kilómetros), que nunca van llenos hasta arriba (al menos yo nunca me subí a un vagón repleto cual lata de sardinas) y en el que nadie está para molestar ni que le molesten. Eso sí: ni un cartel en inglés. 

De hecho eso es algo endémico en toda la ciudad: toda la señalización está en cirílico, lo cual hace que sea bastante complicado guiarte a no ser que entiendas algunas letras o lleves una guía en la que las cosas estén escritas en cirílico y en cristiano. 

La Línea 1 no tiene ni siquiera señalización visual de en qué parada estás, así que tienes que estar muy atento contando las paradas que te separan de tu destino o mirando los nombres de las estaciones en las que paras para no despistarte. 

Al llegar a la Plaza Roja nos encontramos con alguna especie de evento deportivo que ocupaba casi todo el recinto. Había un pequeño control de seguridad en la entrada, pero nada engorroso. Además siempre se agradece ver a rusos sin camiseta o en pantalón corto haciendo deporte. La Plaza Roja me resultó un poco chof porque yo me esperaba una plaza interminable y mira, no. Es grande, sí, pero no es tan espectacular como esperaba. Al menos en ese momento no me lo pareció. No entramos en ningún sitio (la tumba de Lenin estaba cerrada). 
La Catedral de San Basilio es bastante impresionante, no tanto por su tamaño como por lo raras que son sus cúpulas hechas de heladitos multicolores. 

Al rico helado, señora.

 Vimos la picota en la que cortaban las cabezas de las gentes y lanzamos unas monedas pidiendo un deseo. Porque otra cosa no, pero los rusos parecen tener obsesión por lanzar monedas a los sitios. La mitad de los monumentos de la ciudad están cubiertos de monedas. Al menos durante un día, porque luego vuelves y se las han llevado todas. Una vez vimos todo lo que teníamos que ver y buscamos desesperadamente a Nadia Comaneci (hay un vídeo secreto que sólo veremos nosotros en el que me pongo a gritar ¿DÓNDE ESTÁ NADIA COMANECI?) nos fuimos a los Jardines de Alexander.

¿¿DÓNDE ESTÁ NADIA COMANECI??

Unos jardines muy bonitos en los que está la Tumba del Soldado Desconocido, un montón de flores (junto a las que los rusos no paraban de hacerse fotos, cosa que también comprobamos dentro del Kremlin, debe ser que en sus pueblos no hay flores de colores y les vuelven locos) y, por lo que leí en una web de mariconeo moscovita una guía turística, cruising. De militares. Nos metimos en una tienda de souvenirs y yo compré un par de chorraditas para la familia. 
Nos hicimos fotos en una especie de monumento a las ciudades rusas que, imagino, sufrieron mucho durante la II Guerra Mundial (porque tenían flores y tal) y compramos entradas para visitar el interior del Kremlin. 
Aquí se cumplió el dicho "No te fíes de un puto cartel ruso, porque seguramente es mentira". En la tienda de souvenirs vendían los tickets, pero como había cola y en un cartel al lado ponía que se podían comprar en la entrada fuimos a la entrada. Pero no se podían comprar. Bercode exclamó "¡Me cago en los muertos de Cristo!" y una mujer nos señaló y dijo: "Mira ¡españoles!". 

Así que volvimos a la tienda de souvenirs, compramos las entradas y nos metimos en el Kremlin mientras íbamos imitando a las Nieeeetah del Baptisteeeeriooooo. El Kremlin es un sitio bastante raro, porque es como meterte en el Poble Espanyol de Barcelona pero hay guardias con metralletas vigilando que no te metas en casa de Vladimir Putin por error. Muchas iglesias, todas con sus tejaditos dorados, un cañón gigantesco y una campana aún más grande. La campana de Iván el Grande está rota y yo aún no entiendo cómo pudo alguien pensar que eso se podía colgar en un campanario sin hundirlo. 

Cruzamos unos jardines monísimos llenos de niños y no tan niños que, de verdad, parecían no haber visto una puta flor en su vida. Allí le dije a Bercode que ya había visto al ruso feo, al ruso militar, al ruso con brazos más grandes que mi cabeza, al ruso esquelético y que sólo me faltaba ver al ruso gimnasta olímpico para darme por satisfecho. Entonces llegamos al acuerdo de que cantaríamos el "Quédate conmigo" de Pastora Soler en Eurovisión para avisarnos de que nos estábamos cruzando con un maromo impresionante. Si tuviéramos que pagar derechos por cada vez que la entonamos, estaríamos arruinados. (Luego también cantábamos lo de "Si no supe amarte amooooor..." para invocarles en caso de que no aparecieran por ningún sitio... y ¡funcionaba!)

Cuando nos cansamos de tanta catedral y tanta flor salimos del Kremlin (no sin antes cruzarnos con una señora un poco rara vestida de proletaria siberiana que iba hablando sola hacia una de las iglesias y que llegamos a la conclusión de que podía ser, perfectamente, la presidenta del senado ruso) y volvimos a los jardines de antes, buscando un sitio para comer. 
Un coche pasaba diciendo algo de Alexander y nosotros pensábamos que se había perdido un niño. Luego nos dimos cuenta de que estaban cerrando los jardines (claro tonta, los Jardines Alexander!!), pero aún no sabemos si porque iban a limpiar un poco o si es que había una amenaza terrorista o qué, y nos fuimos al McDonald's. Pero había mucha gente y acabamos en el Sbarro. 
Me gasté una pasta en comida (pizza, ensaladilla rusa y unas bolas de carne extrañas que estaban muy buenas, la verdad...) pero valió la pena porque estaba famélico porque no comía nada decente desde hacía dos días (con perdón al Jamón murciano). En el Sbarro estaban poniendo un concierto de música pop y allí tuve la primera revelación que más tarde me llevó a descubrir el gran secreto moscovita: por muchos iPads que tengan todos (que los tienen) siguen viviendo en 1994 y sienten adoración por Michael Jackson. 


LA DECADENCIA 

Después de eso nos volvimos al hotel porque estábamos reventaditos y aún teníamos que prepararnos para ir esa tarde noche a la discoteca Propaganda, que había fiesta gay. Al llegar a recepción y preguntar por mi maleta la chica me dijo que nada, que ni maleta ni nada. Y justo en ese momento entró el trnasportista con la misma y yo di saltos de alegría y nos fuimos a la habitación. 

Bercode se tiró en la cama y se quedó dormido. Y a Bercode es imposible despertarlo a no ser que seas un iPhone con setenta tonos de alarma diferentes. Esperé a ver si se despertaba de forma natural, pero nada. Lo intenté de forma artificial pero el experimento fue un fracaso. Me di un baño relajante y decidí salir a dar una vuelta por la zona. Duró poco, porque al llegar al final de la calle del hotel empecé a temer por mi vida y me fui al súper a por agua y al McDonald's a por cena. Como Bercode seguía sin despertarse, cené escuchando música y me tomé un cubata y al rato le vi aparecer por la esquina mirándome con cara de "¿Qué pasa, qué ocurre, qué es esto?". Yo le dije algo así como "Ahora es tarde, señora" y nos sentamos en el sofá un rato y mientras él hacía unos deberes un poco raros, dieron las 00:00 y cumplí 29 años. 

Como la cosa no se animaba, me metí en la cama. Al final ni fiesta eurovisiva, ni fiesta en Propaganda, ni borrachera de cumpleaños ni nada. 

Y encima en el Grindr eran casi todos feos, y los pocos guapos no me entendían. 

:'(


LA PLAZA ROJA (BIS) 

Bercode tuvo que levantarse muy temprano para irse a trabajar. Y en una de las setecientas alarmas del iPhone me desperté yo también. Chafardeé por el Grindr a ver si había alguien interesante cerca pero nada, así que me preparé para seguir turisteando por Moscú yo solito. Como no tenía muy claro qué ver ni qué me apetecía realmente hacer, volví a coger el metro para irme a la Plaza Roja a ver si me quitaba el mal sabor de boca de la visita del día anterior. 

Allí ya no había deportistas rusos, y aunque aún no habían terminado de retirar todas las vallas se podía apreciar mucho mejor que sí, que realmente la Plaza es jodidamente grande. La tumba de Lenin seguía cerrada (mal!) y no pude entrar a verlo, así que me fui a la otra punta y acabé subido a un puente en el quinto coño desde el que se veía parte de la Plaza, y una vista monísima sobre el río. En ese momento me di cuenta de que lo mejor que podía hacer era escuchar "The Russia House" de Jerry Goldsmith. Y lo hice. Gracias a esa idea (la de ponerme bandas sonoras de pelis) luego viví grandes momentos humorísticos que sólo entenderé yo así que no te los voy a explicar (pero lo pongo para que cuando tenga 90 años recuerde lo que me pasó). 

Moscú, 1953
Cuando me cansé de estar fumando en el puente me volví a la Plaza Roja y ahora la crucé pegadito al GUM, un centro comercial de lujo (aunque un poco hortera) en el que la gente tomaba refrigerios en las terrazas mientras escuchaba música clásica. Por lo visto todo lo que hay dentro del GUM es insultantemente caro, así que aunque tenía curiosidad por entrar me quedé en la calle haciendo otras cosas más productivas, como volver a los Jardines de Alexander para ir a la tienda de souvenirs y comprar más chorraditas

De ahí me fui al McDonald's, que a esa hora de un lunes no había tanta gente, y me armé de una Cheeseburguer y una Coca Cola para perpetrar el que, hoy por hoy, es uno de los mayores Highlights de mi vida. Volvía a la Plaza Roja, busqué en el iPhone "Rasputin" y me puse a comer mientras Boney M y Fangoria me deleitaban con ese clásico musical. 
Evidentemente, comer McDonald's mientras escuchaba los sintetizadores fangoriles en mitad de la Plaza me provocó un ataque de risa que hizo que los militares me miraran con cara de pocos amigos, así que tardé poco en irme. 

Me di una vuelta por un mercadillo que había cerca y comprobé que todos los souvenirs de todas las tiendas de souvenirs son exactamente los mismos. Y tampoco había otra cosa que no fueran souvenirs. Y certifiqué mi teoría sobre Michael Jackson al ver todas las postalitas, fotitos, muñecas rusas con su cara y demás inventos honrando al cantante. 

Cuando me cansé de no estar haciendo nada me volví al hotel un rato para esperar a Bercode que no tardaría en quedar libre. Me quedé frito. Y me despertó el Whatsapp diciéndome que al final llegaría bastante más tarde. 

Así que me puse a buscar por internet qué coño hacer esa tarde y tuve claro mi próximo destino: Vorob’yëvy Gory.

jueves, 31 de mayo de 2012

MOSCÚ!! (Primera Parte)

Cada vez que hago un viaje me digo a mí mismo "cuando llegue a casa tengo que hacer la crónica en el blog" y luego nunca la hago. 
Voy a aprovechar que (por increíble que parezca) tengo jet-lag y eso hace que mi vida tengo menos sentido de lo habitual, para empezar a relataros mi viaje casi relámpago a Moscú invitado por @Bercode para celebrar nuestros cumpleaños y vernos y ver rusos.
Que es un motivo tan bueno como cualquier otro para recorrer 6000 kilómetros en 4 días.

Así que allá va:

MOSCÚ!!!
El vuelo del infierno

Aunque lo de viajar en avión no es algo nuevo para mí, Bercode me hizo un curso intensivo la noche del viernes para prepararme y explicarme paso por paso todo lo que tendría que hacer. Sobretodo porque, una vez en  el areopuerto de Domodedovo la cosa se ponía interesante.
La cosa es que yo salía de Barcelona a las 11:40, llegaba a Madrid a las 13:00 y allí tenía una hora y media de escala hasta coger el vuelo directo  Moscú a las 14:30.
Pero gracias a Iberia lo que tenía que ser un trámite sin más se convirtió en una odisea.
Porque a la hora que teníamos que estar despegando, estábamos embarcando. Le pregunté a la sobrecargo si teníamos previsión de a qué hora llegábamos a Madrid y me dijo de forma educada que no tenían ni idea, le comenté lo del vuelo a Moscú a las 14:30 y me dijo que luego me decía algo.
El avión, por supuesto, no despegó hasta pasadas las 12:00. Parados en la pista el comandante explicó que el vuelo había llegado con retraso porque habían tenido que esperar en Madrid a los pasajeros de un vuelo intercontinental que llegaba tarde.
Además había unas maletas facturadas sin pasajeros en el avión y habían tenido que esperar para retirarlas por motivos de seguridad.

Y había previsión de niebla en Barcelona y eso había retrasado el aterrizaje.

Y que aunque habían hecho el embarque lo más rápido posible, ahora estábamos parados en pista porque un avión que acababa de despegar se había chocado con unos pájaros y estaban retirando "los restos".

Vamos, que no llegaba a Madrid ni de coña. A mí ya me estaban entrando los sudores  pensando que lo mejor que podía hacer era bajarme del avión, irme a casa y decirle a Bercode que gracias por intentarlo pero que era evidente que yo no estaba destinado a ir a Moscú.

El vuelo a Madrid fue más rápido de lo que esperábamos (lo que confirma que lo de tardar la hora y veinte habitual es una patraña) y antes de aterrizar la sobrecargo vino y me explicó que no sabía en qué puerta tenía que embarcar hacia Moscú pero que tenía que irme a la terminal satélite. Cogiendo un tren.
Al oír eso mis cejas se levantaron hasta niveles estratosféricos. Además en Barcelona no me habían dado la tarjeta de embarque para el siguiente vuelo y si cogía otro vuelo más tarde no estaba seguro de que pudiera entrar en Rusia porque mi visado estaba fechado para el 26 (luego me enteré de que en realidad eso da igual). 
Ella me miró y me dijo "SUERTE". 

Total que aterrizamos y, efectivamente, estaba en la parte de atrás del avión y tardé la vida entera en salir del aparato. Salí corriendo como una madre leyendo los letreros con indicaciones de refilón y llegué al tren de intercambio de milagro (a esa velocidad de lectura podía haber terminado en la puerta del chalet de Belén Esteban como el que no quiere la cosa). Y luego corrí como un loco hasta un mostrador de información de la terminal satélite en la que un chico muy simpático estaba atendiendo a un travesti random. LITERAL.
El chico me dijo que estuviera tranquilo, que tenía tiempo y que el vuelo a Moscú estaba embarcando. 
Eran las 14:25.

Llegué a la puerta de embarque casi sin respiración y allí la chica me dijo que entrara sin tarjeta de embarque que ya me sentarían en algún sitio. Le pregunté por mi maleta, que dudaba yo que hubiera corrido tanto como yo, y su  gesto indiferente (acompañado por una mano tranquilizadora) me hizo entender que no me preocupara.

Total, que embarqué. Y allí me llevé la primera sorpresa al comprobar que las azafatas y azafatos rusos van justitos de inglés. Y eso ya es un indicador: si en el avión no hablan inglés ya verás en la ciudad.

Al final tuve "suerte" y me senté solito en la última fila. Además los asientos eran más espaciosos de lo habitual y fui bastante cómodo las 5 horas de vuelo. Leí un poco de una novela que compré en el Prat, comí un estofado rarísimo que nos sirvieron, dormí un poco, adelanté el reloj las 2 horas pertinentes y entonces llegamos a Domodedovo. 

Ni Arguiñano, señora.


¡DOMODEDOVOROLOTROLOROTROLORO!

Por suerte para mí, en Domodedovo desembarcamos en pista así que pude salir por la puerta de atrás. Autobús a la terminal y luego control de pasaportes. Yo iba cagado porque como todo el mundo me había dicho que eran súper estrictos con los visados y estaba claro que ése no estaba siendo mi día me imaginaba que habría algo más y acabaría en una celda en Siberia.
En realidad el sentimiento de que iba a acabar en una celda siberiana fue algo constante durante todo el viaje.

Paso el control de pasaportes sin decir ni mú porque intenté explicar algo en inglés pero la de la frontera me miró con cara de "No me rayes" (que es una expresión constante en la cara de los moscovitas) y me fui a esperar el equipaje. Y después de muchos empujones y mucha histeria por parte de unas gentes extrañas que venían de otro vuelo de no recuerdo dónde, llegó ese precioso momento en el que te das cuenta de que tu maleta no está. 
Me acerqué a una chica con walkie-talkie que se dedicaba a sacar las maletas que nadie había ido a recoger y creo que me dijo que me esperara. Me acompañó a una salita en la que otra rusa random (que sí hablaba inglés) me tomó los datos, le expliqué lo que había pasado con el vuelo BCN-MAD y comprobó cuatro cosas en un ordenador para decirme que mi maleta iba a embarcar en el vuelo que llegaba a las 7:00 de la mañana.
Momento absurdo: se acerca la que debía ser su jefa para preguntarle si yo hablo español. Le digo que sí. Me pide si puedo ir a hablar con una persona que habla español pero no habla ni inglés ni ruso. Yo voy y me dan un teléfono y me pongo a traducirle a una persona indeterminada que su maleta ya ha llegado al aeropuerto y que me confirme la dirección del hotel en el que está para que se la mande. Al colombiano (creo que era colombiano) y a mí nos da la risa por lo absurdo de la situación. Y después de muchas gracias, muchos thank yous y muchas pasivas, vuelvo a la mesa con mi rusa-random que me da un papelito y me dice que llame al día siguiente para decir si voy a buscar yo la maleta o si prefiero que me la manden al hotel, que eso podía tardar uno o dos días.
Me acompaña a la salida, donde una militar o lo que sea con galones me sella un papel y ¡por fin! (dos horas después de aterrizar) salgo a la terminal.

Y allí me encuentro a Bercode, que me está esperando con un cartel en el que pone "SRTA. PASTORA SOLER". Le doy el abrazo más grande que he dado nunca y nos vamos directos casi sin tiempo para hablar al Aeroexpress que nos lleva directos a la ciudad. Que si no espabilamos perdemos el último.

Domodedovo un poco borruso.



NOS VAN A MATAR
Pasamos por un sitio de estos de cambio de divisas y le doy a la mujer todo el dinero que llevo encima para que me dé rublos. Me da una cantidad de billetes y monedas que parece que acabe de asaltar el tren del dinero. Cruzamos la terminal (no sin antes pararnos un momento porque de repente Bercode -que lleva tanto tiempo esperando- ya no se acuerdo de por dónde ha entrado) y llegamos a la estación del Aeroexpress. Vamos a la máquina y un taxista ilegal se nos acerca y Bercode le dice algo en ruso y el otro se pira. Saca su billete, le da a unos botones y me dice "Mete tres con cincuenta" y yo preparo un billete de diez. Y Bercode me mira y repita "tres con cincuenta, nene". Y yo "pues ya está coño, pongo uno de deiz". "TRES CON CINCUENTA" Me vuelve a repetir. Y yo no entiendo nada. Entonces miro la pantalla y es que eran TRESCIENTOS CINCUENTA.
Saco el billete, corremos al andén y nos da tiempo a fumarnos un cigarro y empezar una cerveza.

Lo cierto es que yo en ese momento no estaba en mi mejor estado de ánimo a pesar de que me hacía muchísima ilusión reencontrarme con Bercode después de tanto tiempo sin vernos y además hacerlo en Moscú. Pero con el viajecito que había tenido y que no llevaba mi maleta conmigo (y, por ende, iba con lo puesto y no tenía mi neceser conmigo) pues imagínate. 
Nos subimos al tren. Una rusa casi nos mata porque Ber hacía ruiditos con la lata de cerveza vacía (PLEASE, STOP!!!) gritó la tía y nos dejó helados.

Entonces viene cuando Bercode me dice que seguramente ya habrán cerrado el Metro y tendremos que coger un taxi. "Pero ¿no dicen que coger un taxi en Moscú es peligroso?" - "Bueno, muy seguro no es. Pero ya verás como no nos pasa nada" - "Menos mal que  no llevo maleta, que sino sí que teníamos una pinta de guiris espantosa" - "Pues entonces mejor no hablamos en el taxi para que no vean que no sabemo ruso". 

Llegamos a la estación de Paveletskaya y vemos gente correr, así que suponemos que el metro aún está abierto. Y efectivamente, lo está. Vamos con tanta prisa (tenemos que hacer un transbordo) que no me da tiempo a ver bien la estación, que es todo de mármol y con mucha lámpara de araña y mucho símbolo comunista. Y militares. Militares everywhere.
Nos bajamos en Kmosmol'skaya y de ahí a Sokol'niki, donde está el hotel. 

EUROVISION!!
Salimos del metro y vamos a un súper a comprar algo de cena. Pan. Queso. Y Jamón Serrano Campofrío. Y unas patatas. Sabor caviar. Y agua.

Llegamos al hotel corriendo como locos, porque ya era más de la una y me estaba perdiendo Eurovisión. La habitación era un lujazo. Por un problema que tuvo Bercode con los del Holiday Inn le cambiaron a una suite junior en la que perfectamente podría vivir una familia de tres miembros (con sus respectivas parejas, sus dos hijos y sus mascotas). Encendí la tele, busqué el festival y pudimos ver las votaciones. 
Cuando se acabó el jamón ya fue cuando ganó Suecia, así que me di una ducha y no me cambié porque no tenía otra ropa que ponerme.
Cosas importantes sobre Eurovisión:
- Estaban como locos con las babushkis. Durante los días siguientes salían en todas partes.
- Sus comentaristas se indignaban cada vez que un país occidental votaba a sus vecinos igual que hacemos nostros cada vez que ellos se votan entre sí.
- Hicieron karaoke del Party for Everybody.

La postgala rusa de Eurovisión es igual de cutre que la nuestra.

El plan esa noche era salir a una discoteca gayer en la que, además, había fiesta eurovisiva. 
Pero Bercode me miró con cara de pena y me dijo que estaba muy cansado. Y lo cierto era que yo también. Y encima no tenía más ropa que la que llevaba puesta. 
Y al día siguiente íbamos a tener que volver al aeropuerto (unas dos horitas de viaje, ni más ni menos) a por la maleta. 
Así que nos fuimos a dormir, para descansar y, sobretodo, para quitarme el mal rollo de encima y poder disfrutar de todo como se merecía.

martes, 22 de mayo de 2012

Estar muy Maritruski Josachov

Tengo un dominio del ruso que ríete tú de Dima Bilan (o paloma).

Que sí, que estoy muy nervioso porque el sábado que viene me meto en un avión casi todo el puto día para irme ¡a Moscú! Porque yo lo valgo.

Que resulta que @Bercode está allí por motivos de trabajo y me dijo el otro día "oye zorri, te pago un avión y te vienes". Y p'allá que voy.

Pero claro, yo soy yo y todo tiene que ser un #DRAMA sin quererlo yo, así que imagínate la risa con el que si hazte el pasaporte, que si ahora sácate el visado, que si espérate que creo que esta fecha la he puesto mal, que si ahora tengo que esperar 20 días a que lo tengan preparado y rezar para que no se hayan equivocado y me dejen entrar al país, que si ya verás tú qué risa cuando vaya a Moscú (la cuarta ciudad más cara del mundo) con cuatro duros mal contaos...

Total, que como no voy a poder ir a las tierras de Egipto Putin a vivir una aventura por todo lo alto, me contentaré con beberme todo el vodka que encuentre, fumarme todo lo que pueda (a 1 euro el paquete de tabaco pues tú me dirás... estoy condiciones no de pedir... ¡estoy en condiciones de exigirlo!) y sobrevivir los cuatro días.
Lo más guay es que cumpliré los 29 años en plena Plaza Roja. Aunque me perderé Eurovisión, porque el avión llega justito justito para que me dé tiempo a salir del aeropuerto y llegar al hotel. Y luego ducharme, emborracharme (no necesariamente en ese orden, en realidad puede que lo haga a la vez aunque corra el riesgo de hacer un Carminuski) y salir por ahí.
Que me ha dicho @bercode que hay un sitio muy guay en el que sólo ponen canciones de Madonna y Britney durante toda la noche.
Eso sí, nada de mariconismos que en Moscú te despistas y te viene un ultra-ortodoxo a pegarte con un cd de las T.A.T.U.

Pero bueno, que yo confío en la bondad de los rusos porque Miss Melilla dijo que Rusia tenía una gente maravillosa. Y las Misses son muy sabias. Y muy resabidas también. Y guapas. Y reinas. Y bonitas, bonitas, bonitas.

En cualquier momento caso tampoco me voy a emocionar porque lo mismo voy mañana a la oficina que me tramita el visado y me dicen que esté tranquilo que no me pierdo Eurovisión porque me quedo en casa. Pero vamos, que no creo porque cobran por adelantado. ¡Qué listos son los rusos!

Tengo toda una lista de peticiones de gente que quiere que haga cosas en Moscú y las grabe. Que cuando aterrice me grabe cantando el Trolorolo por el aeropuerto moscovita, que me grabe bailando el Rasputin delante del Kremlin, que les traiga un Vladimir que cumpla todas sus fantasías...

Lo único que @Bercode y yo tenemos más o menos decidido (además de emborracharnos, evidentemente) es protagonizar un videoblog espectacular que va a arrasar en internet y nos llevará a hacer una gira por Soria Siberia.

Si hasta le hemos hecho un cartel. Porque somos los únicos gilipollas que se van de viaje y le hacen un póster.

Ya veréis, ya.


lunes, 7 de mayo de 2012

Vamos que nos vamos

Poca cosa que contaros últimamente, pero se hará lo que se pueda.

Como muchos ya sabéis el otro día volví a publicar sesiones. Como lo de HDB estaba siendo un poco lío (porque lo mismo te mezclaba una de house como una de rock, como una en plan chill-out como una de pop) pues he decidido aprovechar lo de Estoy Bailando ya hora las sesiones se llaman así. Y dentro de Esoty Bailando pues habrá tres tipos de sesiones: "White Gold" que serán en plan poppero, dance, electro, rock y todo eso; "HDB" que serán las de remixes y musicote guay de las de toda la vida; y las "Pause" que serán las Chill-Out.

Si os pasáis por Estoy Bailando y vais al apartado Sesiones Estoy Bailando encontraréis los links para escucharlas y descargarlas si os gustan.

Y siguiendo con Estoy Bailando, ahora colaborarán en la web Chico Tóxico y Tony Tornado. Aún estamos arreglando algunos temas legales y de representación, pero me alegra poder anunciarlo oficialmente. Me ha costado una millonada y no he podido conseguir la exclusividad, pero sus colaboraciones valen su peso en oro.

Otra cosa que sigue es la dieta. Últimamente me he estancado un poco. Y no será porque no me pego unos maratones al Dance Central (que van a poner el Spice Up Your Life! de las Spice Girls! ¡MARICÓN!) o al Fitness ese de Ubisoft que me deja destrozaíto. Ni porque no coja la bici muy de vez en cuando, que ya me sé todos los caminos posibles para un lado y para el otro.
Creo que es porque tengo menos hambre en general y como menos. Y al no obligarme a comer todo lo que debería comer según la dieta el cuerpo almacena comida y claro, no pierdo peso. Al menos tampoco lo gano. Así que a volver a lo que hacía antes: a comer lo que me toca y a hacer todo el ejercicio que pueda. 
Eso sí, notarse se nota. Ahora esos pantalones que antes a duras penas me entraban se me caen. Y ha sido un show descubrirlo mientras iba por la Avenida Roma yo todo feliz. Ese momento en que descubres que vas enseñando el culo y no puedes hacer nada por evitarlo...

Y otra cosa que pasa es que este mes cumplo los 29. Perdón, 25. 
Y me Bercode, que es el mejor amigo del mundo y no me ha dicho que lo grite a los cuatro vientos (qué va), me ha regalado un billete de ida y vuelta para ir a visitarle a Moscú. Y es muy guay. Porque me voy el finde de Eurovisión. Espero que no gane Rusia.
Total que me voy del 26 al 30. Y vaya show. Lo de sacarse el visado para entrar en el país es de traca: que si carta de invitación, que si seguro médico... y si no lo tienes pues no te preocupes, que pagando san Pedro canta. Menos mal que me ha salido por poquico, aunque voy con miedo porque Moscú es una de las ciudades más caras del mundo y no está mi economía demasiado boyante como para permitirme estas extravangazas. Básicamente es que mi economía es completamente inexistente. 
Así que, como regalo de cumpleaños de mi madre, pues me costeará los gastos del viaje.

Qué remedio, la pobre.

Total que me dan el visado el día 23 y yo tengo el vuelo el día 26 y estoy en estado de pánico porque me veo que iré a buscarlo y estará mal y empezará una de esas odiseas tan mías de hacerlo todo a última hora. Pero a Rusia entro aunque sea metido en una palé de espárragos Carretilla.

Y creo que como puesta al día pues ya está bien ¿no? Que tampoco te voy a contar toda mi vida ¡qué te has creído!

jueves, 19 de abril de 2012

LA DIETA

Bueno, como ya os he dicho en otras ocasiones estoy a dieta. Y es la primera vez en mi vida que consigo mantenerme tanto tiempo y que me doy cuenta de que, en el fondo, algo de fuerza de voluntad tengo.
La dieta y os dije que me la preparó el encargado de la última tienda en la que trabajé, que resulta que además de ser majísimo tiene un cuerpazo y es preparador físico. Y los preparados físicos tienen esa cosa que cada vez que te ven te dicen que ya está bien de dejarte tanto y que te pongas las pilas. Y al final lo haces, no porque te sientas obligado sino porque te das cuenta de que tienen razón, qué coño.
Así que me hizo la dieta y aproveché que me habían regalado el Kinect en navidad para ponerme las pilas. Además ahora tengo todo el tiempo del mundo, así que no hay excusas.

Voy a confesaros algo que me da mucha vergüenza confesar, a pesar de que tiene una explicación. Cuando empecé la dieta pesaba 115 kilos. Los que me conocéis a lo mejor habéis dicho "¡Hala! ¿Tanto?" que es lo mismo que dijo él cuando se lo dije. Pero claro, mido 1,90 y soy de complexión grande así que realmente no parecía que pesara eso. 

Llevo ya 6 semanas de dieta. Y funciona de puta madre. He ido pesándome cada semana en la farmacia y cada diez minutos en el baño. Es una obsesión, pero con la tontería me he alegrado el día más de una vez. 

¿Y qué hago? Pues básicamente comer lo que pone la dieta (casi nada de grasas, mucho pavo, arroz integral y ternera para comer, pescado y ensaladita para cenar). Lo del pan de centeno lo probé. Pero qué espanto. Y piña. Piña para desayunar, que es un puntazo porque junto con el pavo entra de puta madre. Ahora toca revisión de la dieta, para adaptarla un poco.

Pero por mucha dieta que hagas, si no te mueves no consigues nada. Ya me lo dijo mi doctora cuando me hizo los análisis hace unas semanas: "CMMC: comer menos y mover el culo". Así que me doy toda la caña que me puedo dar, que no es mucha pero TonyT os puede confirmar que estuve 3 días con agujetas de una sesión bastante bestia que me metí con el "Your Shape Fitness 2012".

Y es que amigas, si tenéis una Xbox en casa y queréis adelgazar, comprad el puto Kinect. Porque entre esto:



Esto:


Y esto:


Vais a acabar delgadicas delgadicas.
Y si además lo combináis con un poco de bicicleta o de footing o de cualquier otro deporte que os apetezca hacer al final ni gimnasio ni nada.

Bueno, la etapa del gimnasio ya llegará. Yo por ahora me centro en quemar grasas, en ejercicios cardiovasculares y en definir lo poco que puedo definir ahora mismo. Porque ya intenté hacer la parte del "Campamento Militar" del YourShape y por poco me muero.

Y a todo esto, súmale las pastillitas "Alli" esas. Que resulta que había un bote por casa y nadie se las tomaba. No hay que abusar de ellas, porque básicamente lo que hacen es que tu cuerpo no retenga las grasas. Y claro, si estás haciendo una dieta con poca grasa y te hinchas a pastillitas vas a acabar como Jack Skeleton o peor: en Urgencias.

¿Resultados? Pues hombre, se me nota. No es un cambio espectacular (eso ya vendrá) pero en seis semanas he pasado de los 115 kilos a los 107. Y sigo bajando.

El día que vea en la báscula un 99, aunque sea un 99.90, me dará igual y probablemente me muera ahí mismo. 

Y lo mejor de todo es que, visto lo visto, no falta mucho para que llegue ese día.

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque además de la dieta, el ejercicio y todo eso me he dedicado a chafardear por internet blogs y experiencias de gente que ha hecho dietas en serio para tomar consejos y ver qué cosas realmente funcionan y qué cosas no. Y una de las cosas que no paro de leer es que es bueno mantener un diario sobre lo que vas haciendo. Yo no me voy a poner a apuntar todas y cada una de las cosas que como (básicamente porque acabaría hasta el coño de repetir: "Pavo", "arroz integral", "ensalada de lechuga y tomate" y "piña") pero sí que está bien ir anotando en el calendario lo que vas pesando cada semana (para que veas que, aunque te mires en el espejo y no te notes un cambio espectacular sí que vas perdiendo) y escribir por aquí de vez en cuando cómo me va la cosa.

Lo peor de todo esto es que entre Bercode y yo ya había quedado claro que él era Patsy y yo Edina Monsoon. Pero a este paso nos veo a los dos peleando por el papel de Patsy.

Sweety! Sweety!

lunes, 9 de abril de 2012

La noche me confunde

Me decía ayer ¿o era hoy? @Bercode que tendríamos que escribir un libro con todas las peripecias que nos han ido ocurriendo saliendo por el ambiente de Barcelona.
Yo le dije que eso ya lo hacía yo, que era mi blog.

Y entonces me he acordado de que hace mucho (bueno, os hablé de un domingo con Tony Tornado y Dan hace unos días) que no os cuento una noche de borrachera.

Pues este finde tan largo no ha habido una sola noche de borrachera, han habido dos. Y las dos han sido demenciales. La primera fue de sopetón. Con Bercode recién llegado de Murcia previo paso por Madrid, previo paso por Moscú, previo paso por San Petersburgo nos hicimos un Facetime de bienvenida y aunque habíamos dicho de quedar el sábado al final nos animamos a salir esa misma noche.
Gracias a Dios al vodka no recuerdo demasiado de lo que pasó esa noche. Un poco de exaltación de la amistad en su casa, un mucho de MDNA dale que te pego y pa' la Metro. La Metro, es que es un mundo paralelo. Nos reímos muchos y dimos muchas vueltas para arriba y para abajo y para el fondo y para el otro fondo. Y ligué. 
Con un chico alto, delgado, rubito y muy mono. Pero no estaba en situación de hablar con nadie y mucho menos de hacer algo más, así que me hice un poco el sueco. Tenía pinta de inglés el chico, y me estuvo persiguiendo un rato hasta que ya se hizo tarde y nos fuimos. Íbamos a ir a la sauna, pero a mitad de camino me puse a vomitar. La culpa fue de las escaleras. Yo estaba fresco como una rosa, pero tanto subir y bajar fue demasiado para mi estómago. 
Mientras Bercode me decía que me acompañaba a casa que en ese estado la iba a liar parda en la sauna acabó vomitando él también. Así que nos fuimos los dos para casa.
Me hizo gracia despertarme en mitad de la noche y verle ahí dormidico con el móvil entre las manos y el Grindr volviéndose loco.

El sábado fuimos a comer y a pasear por el Raval. Una mierda, as usual. Tanto cosmopolitismo impostado nos dio arcadas, así que nos volvimos a su casa y me recuperé como pude para volverme a la mía. Menos mal que al llegar me esperaba un Espidifen (escondido en un recóndito cajón) y volví a ser persona.

Al día siguiente, como era domingo, decidimos que teníamos que ir a Arena. Porque ya es un clásico. A eso de las cinco de la tarde ya estábamos bebiendo como si fuéramos las Grecas y el fiscal anticorrupción hubiera metido a toda nuestra familia en la cárcel así que era de esperar que, aunque aguantáramos el tipo de forma más o menos convincente, al llegar allí la cosa se desmadrara.

Pero no. Era aún más lamentable de lo que suele ser. Había más gente. Pero claro, todos de 17 para abajo. ¡Pero si se pidieron una Schweppes de Naranja! ¡¡Y COCA COLA!! El highlight de la tarde fue cuando le recordé a Bercode cuando yo tenía su edad y pedía Malibú con piña y era súper heavy todo. Y de repente apareció un niño/a/e/i/o/u (porque no conseguí entender ese pelo) y se pidió uno y me puse a dar saltos. 
Tampoco recuerdo demasiado y no sabéis lo que me alegro. Eso sí, ni un mensaje nos llegó. Debíamos parecer demasiado mayores. 
Como cerraban a las 22:30 para abrir luego (porque el lunes en Barcelona es festivo) nos fuimos a cenar y acabamos en un Burguer King. Yo hice un Adele y me dije a mí mismo "a la mierda la dieta" y de ahí nos fuimos otra vez a su casa a seguir dándole al drinking y nos cambiamos para volver a la Metro. 
Lo malo fue que yo a esas alturas ya no estaba borracho ni nada y no volví a estarlo en toda la noche. Con el puntillo sí. Pero muy poquico. 

La Metro, cómo no, igual de deprimente que el día anterior con una diferencia: NO HABÍA NADIE. Los highlights: las francesitas que acompañaban al amigo gay y no sabían jugar al billar y les acabaron haciendo presión psicológica para que dejaran libre la mesa y se fueran a bailar, la francesa que quería ir a mear y casi se mete en el cuarto oscuro, el apoderado del Juli (un hombre con traje y setecientos años a sus espaldas) que parecía no saber dónde caerse muerto, el Industrial de pueblo (a.k.a. Toñine, el del Ventisca Festival) cuya vida nos inventamos y nos imaginamos que aprovechaba un viaje de negocios para dar rienda suelta a sus instintos mientras su mujer beata y su hija y sus nietas (del baptisterio) lo esperaban en el pueblo.
Hubo más cosas, como el tío feo enanico que vino y nos hizo gestos raros que acabaron significando, más o menos: "Bercode estás muy bueno. Tú Hidroboy no tanto. Pero es broma ¿eh?". Al que eché amablemente con un: "Yo que tú no llamaría feo a alguien que es dos veces más grande que tú".
Fumamos mucho y comprobamos que la gente ES GILIPOLLAS. Porque salen a fumar, se meten en la zona de fumadores, se terminan el cigarro... y se van en un taxi. Suponemos que aprovechaban el salir a fumar para decidir si se quedaban o no pero ¿qué sentido tiene? ¡Piénsatelo antes!

Y luego, por si fuera poco, volvió a aparecer el rubio de la noche del viernes. Que evidentemente me volvió a perseguir por toda la discoteca. Lo peor fue que cuando yo ya estaba decidido a establecer contacto visual del tipo "Ven, ven, desátame" desapareció, y al rato me lo veo comiéndose la boca con un tío muy feo. Eso fue una afrenta a lo delicado de mi naturaleza y le cerré el grifo de mi amor. Al fin al verle rondarme de esa forma tan descarada, incluso con cara de pena, hablando con sus amigos sobre qué podía hacer y adoptando posturitas en las paredes junto a las que presumía que iba a pasar me dio penica. Pero me fui con la cabeza bien alta y la dignidad por los suelos. Luego me supo mal. Me sentí hasta culpable. Pero me quedé dormido y ya me dio todo igual.

Como muchos de vosotros no me seguís en twitter, os voy a poner los twitts que puse anoche para que veáis lo que os estáis perdiendo:

- Pues nada. Aquí estamos. 18:00 de la tarde. Ya llevo un cubata. Escuchando Chico y Chica. Y la de laaalalara larala...

- Ahora vamos a cenar, que así vomitamos con consistencia.

- Nos han reconocido en Arena por uno de mis videoblogs. El de las tomas falsas de las Casas Encantadas. Le he comido la boca. Por amor.

- Lo que no haga yo por un fan...

- Mucho "qué maricas", "qué lamentable" y todo lo que tú quieras, pero en esta casa llevamos 3 horas con Madonna non-stop-tour-de-force.

- Si me dieran un euro por cada vez que he oído "Bebe, Jordi" en las últimas seis horas... Y si me dieran uno cada vez que lo he hecho...

- Responder a los oprobios con un "Soy mujer, respétame" #vivoenlibertaT

- "Es Maripuri y los rayos del cadmio" #sonmisamigos

- Calla, que no era Maripuri, que era Marie Curie.

- Estoy a esto: "--" de ponerme a jugar al Apalabrados en el fumadero de la Metro #cuestaabajoysinfrenos

- Empiezo a pensar que se ha abierto una brecha entre universos y esto no está pasando #FRINGE

- "Yo no llamaría fea a alguien que es dos veces más grande que tú, por muy guapo que sea mi amigo" Que lo es.

- "Vista la foto, se acabó la rabia" #soyyolaquesigueaquí

- Esto es tan lamentable que aquí solo falta Jake Shears. Tirado en el suelo. Muerto" #soyyolaquesigueaquí

- Hemos llegado a la Hora Feliz: ahora todos a echar los restos. Es como terminar la peli y ver las escenas eliminadas de un Blu-ray.

- Amigo, no dirán que no lo has intentado. Pero aunque eres mono acabas de liarte con un gremlin en mitad de la pista y yo por ahí no paso.

- Todo son miradas, encuentros casuales y roneos de stalker hasta que te clavan el culo de un vaso roto en la sien.

jueves, 5 de abril de 2012

Ni rica ni delgada

Por ahora.

La web EstoyBailando.com no me ha hecho rico todavía, pero tiempo al tiempo. No pretendo que se convierta en una de las siete mil páginas mejores que hablan de música constantemente. Es algo más personal. Y aún tienen que llegarle muchas novedades. 
Por ejemplo, esto:


Y sí, es lo que pensáis.

En otro orden de cosas, harto como estaba ya de tantas cosas y tantas... cosas.. hace poco más de un mes decidí que ya bastaba y me puse a dieta.

Bueno, ya os dije hace tiempo que lo iba a hacer y que además me vigilaba un amigo preparador físico.

Por ahora los progresos no son espectaculares pero poco a poco se va haciendo y se va notando. Alguien me ha dicho que es importante mantener un registro de lo que vas haciendo y tal, así que yo lo cuento por el blog. Porque esto va a ser un MakeOver que ríete tú del de Yurena.

Así que de forma destacable puedo deciros que:

- Aunque no lo parezca, hago ejercicio cada día.
- El Kinect de la Xbox es un gran aliado para moverte si estás perro y no te apetece salir de casa.
- Me voy a ir al Tú Sí Que Vales a bailar "Born This Way" en rutina difícil porque ya saco 5 estrellas y eso es pa' verlo. También había pensado ir como actor porno, porque ahí también saco 5 estrellas en cualquier rutina. Pero @proudstar me ha dicho que podría ir como Bailarín Porno y hemos decidido patentar la idea y mi nombre artístico será Martin Danzza.
- Pedalear unos kilómetros a ritmo de "Confessions on the Dancefloor" junto al mar es un placer inexplicable.
- Ya he perdido 6 kilos.